sábado, 29 de octubre de 2011

Slowly

Es por la mañana, y, lo siento, (por mi), pero no sé como quitarme las gafas del cinismo, esas que lo vuelven todo blanco, negro o rojo. ¿Y tu? Tu duermes, impasible. Seguro que no sabes ni donde estás.
La cara empañada y las ventanas llenas de legañas; quince veces te he visto partir ya, no vuelvas a marcharte. Por favor...
Te vas. Es inevitable.Nunca lo había visto desde tan arriba, pero...
Te vas. Era inevitable, lo sabíamos desde un principio, hace ya... mucho mucho tiempo.
Ducha rápida y café frío, calle. Sigue siendo demasiado temprano.
No recuerdo a qué hora llegué aquí. No recuerdo qué hago aquí. Ni siquiera sé diferenciar mi cara con una bolsa de basura.
Morgues y miserias.
"Mañana será otro día". No dirás eso cuando te marches. Entonces sólo dirás "uuuuuuuuuuuuuuuuuuu..."
Miserias y más miserias, la morque está vacía. Hoy todos mueren en sus casas, en silencio, como putas, callando hasta la hora a la que pasa el cartero. No hay que fiarse de nada ni de nadie. Creeme.
Vete. Sé que volverás el año que viene.
"En caso de depresión, aclarar abundantemente con agua y tirar por la ventana más cercana"
Eras imberbe y pueril hace apenas unos días, tal vez años. No recuerdo cuando llegaste. Sólo recuerdo que te vas, "te vas y no vuelves", para estar aquí de nuevo sin barbas e irte con todas las calvas.
Eras frío como los besos, eras acogedor y maduro al tiempo, como el vino. Maldito.
Es tarde para mi, tarde para ti, tarde para todos. ¡Llevémonoslos por delante! Total, no creo que den para más. La estupidez humana brilla más que su inteligencia, que no por ausencia, sino por desgana.