viernes, 20 de enero de 2012

Suposiciones y controversias

Sin quererlo cultivamos la soledad como a una planta, encerrarte en casa es darle calor y llorar es regarla.
Yo te quiero, tu me quieres, nosotros nos queremos...
Mi cara seguía siendo la misma
Vamos, vamos, ¿no vas a decir nada?
Pedí la cuenta con sigilo, agradeciendo siempre la complicidad infalible de los camareros de esos ruinosos bares de esas ruinosas calles.
Tu capacidad de atención es como la de un cocker spaniel.
No creí que hiciera falta decir nada. Por favor, he visto centenares de tíos saliendo del Hard Luck café con mejor pinta que tus poemas.
No me sentía demasiado orgullosa; escribir era un claro síntoma de su psicosis, de nuestra psicosis. No hay chicas pelirrojas en mi vida, ni tres personas diferentes en el espejo, de las que se supone que una deberías ser tu. Lo he intentado pero no me has dejado dejarlo de lado, déjame decirte que dejas de ayudarme dejando de no intentar hacerlo; dejémonos de sandeces: tu ni sientes ni padeces. “Especularemos” a la luz del flexo con una copichuela de zumo de naranja, pero déjame esa hora libre al día que a veces ocupo con lo que la ocupo, por eso la necesito. Cuando lo evidente se haga presente, si no me pego un tiro en la frente, signo de que tan sólo soy una jodida demente, aunque relativamente decente (pero posiblemente lo tenga en mente) supongo que maduraré derrepente. Se supone que no tengo excusas, se supone que no puedo echar a nadie más las culpas, se supone que me lo merezco... hoy ha llegado un colis con el destinatario a mi nombre. Se supone que he madurado, se supone que no debería haberlo abierto (y menos con los dientes en menos de cero coma), y se supone que cuando mientes mi cabeza me esconde lo bien y en serio que se lo toma. Además, sólo invierto un tiempo precioso (eso, en mi, tiene algo de gracioso) es hacer rimas sin sentido que ni riman ni tienen, eso... Pero no acabaré, nunca, algo que haya empezado. Ni aunque me lo plantee, mi subconsciente me la juega constantemente, rimas estúpidas que acuden en tropel al frente y rompen filas sin avisar. Se supone que hoy era un día feliz, se supone que me hiciste sentirme mejor y menos nerviosa (¿gracias?), y aunque no fuera gran cosa, to put mi head en your shoulder siempre es así como sentirme better. Se supone que las cartas reconfortantes reconfortan, las promesas cumplidas tienen algún tipo de valor significativo, las miradas furtivas destrozan lo emotivo, y el olvido olvida todo lo que escribo. Destrozo lo que escribo, destrozo lo que pienso, escribo lo que pienso y pienso lo que escribo. Soy mierda ergo lo que toco se torna más mierda. Se supone que soy un honor para ti. Se supone que no iba a comerme la cabeza hasta ver todo perdido, acuerdo que perdió fuerza al momento y que había cambiado por “hasta que me muera o muera este rayo de resquicio de grieta en el tejado”.
Se supone que esto debería dárseme bien. Pero, ¿cómo voy a dejar ordenados mis párrafos si no tengo ni idea de en qué rincón habré dejado mis ideas esta vez? Oh, loneliness.

Tutoriando


El maleable viento
se ha puesto de tu parte.
Se ha mezclado con tu pelo,
se ha colado por tus poros.
Es el nuevo inquilino
de las comisuras de tus labios.
        No lo quieras, Jack,
El nº2 y el nº4 de la comunidad le esperaban fuera. Se estaba cayendo, la gente prescindía de sus servicios. El cáncer les estaba quitando el trabajo.
        Cuídate, Jack.
Y me aferré a mi bata fría, mientras veía cómo se alejaba en el coche negro. Siempre acababa llegando el día. Había pasado aquí una escueta temporada, bueno, siempre se hacía corto el estar a su lado. Ahora, el frío y su acogedora y larga noche se iban, con el, sin un punto de destino fijo. Se acabaron el vaho y el café caliente, los soles fríos de un Octubre que nos abrazaba sus cuatro meses, como cada año, y los abrazos en un Octubre que pasados meses te olvidan. “Suerte, Jack...”
El estaría a salvo, nosotros tal vez no tanto. El perfecto dúo que formábamos entre las sombras la Soledad y yo.

Dead heart

 - Creerías en la maldad de la gente si te hubieras criado en mi casa, Jack. -y el jack Jack se marchó, con las lágrimas mojando su curtido rostro. “Vaya,” suspiré, “otro al que la realidad ha aplastado. Están cayendo como moscas”.

Si, salir al mundo, descubrir lo que te brinda, y estar en casa de vuelta a tiempo para ver amanecer. Oh, si. El mundo no sólo está pintado a mano, sino que el autor dejó todos esos impredecibles y maravillosos fallos en su lienzo. No me gusta escribir cosas de amor, pero el verle me evapora y me deshago con el viento. Oh, si. No hay nada más patético que deprimirse al ver una familia en un anuncio de pasta de dientes. Una familia, ¿recuerdas cómo era eso?

domingo, 1 de enero de 2012

Let me forget about today until tomorrow

Reviviendo sin querer y sin saber si es cierto lo que estoy viendo.
No voy a seguir huyendo de ello.
Hacía un frío te te apuñalaba desde dentro, y las calles intentaban olvidarme, como todos.
Con las ideas un poco más ordenadas pero todavía llenas de polvo y mugre, llegaba el momento de volver a pensar en lo que más duele, como siempre. Se acabó un año desastroso. Por una parte, es un alivio. Lo malo es que últimamente todos los años son desastrosos. Fueron muchos cambios en muy pocos meses, hace un año yo no me imaginaba ni muchísimo menos estando como estoy ahora. Ni siquiera hace ocho meses podría haber siquiera llegado a imaginar que la fuerza centrífuga de las vueltas que da la vida y su implacable ironía hubieran podido hacerme varar hasta esta desolada y mustia orilla. Estúpidas turbulencias.
Los recuerdo, tus negros prognósticos habían sido algo así como "ya empezó a llover, como todos los treinta y unos".
Y, en ese momento, aunque no les prestase atención, todas las locuras de este año pasado estaban formando una red insondable de paranoias dentro, muy dentro de mi. La telaraña perfecta. Acabaré cayendo el año que viene.
"¡Mira, el mundo entero está despertando, resumido en esta escueta calle!" Nunca llegué a salir de la rutina de ver la vida pasar tras la cortina y no querer hacer nada por alcanzarla. Así que seguí deambulando perdida por aquella calle, mirando como acogíais a un nuevo Año con el calor del amor familiar, y todas esas chorradas.
Entonces os grité "¡sólo ha pasado un día desde ayer, necios! No sé por qué le dais tanta importancia", y, tras ver vuestras caras de asombro, escupí al suelo y me alejé, sabe Nad. a donde, viendo como el húmedo vaho que emanaba se hacía uno con el gélido aire de la mañana, y me dirigí al buzón de Correos, aún sabiendo que mi carta iba a tener que esperar a que alguien se dignara o dignase a tratar con ella.