viernes, 20 de enero de 2012

Tutoriando


El maleable viento
se ha puesto de tu parte.
Se ha mezclado con tu pelo,
se ha colado por tus poros.
Es el nuevo inquilino
de las comisuras de tus labios.
        No lo quieras, Jack,
El nº2 y el nº4 de la comunidad le esperaban fuera. Se estaba cayendo, la gente prescindía de sus servicios. El cáncer les estaba quitando el trabajo.
        Cuídate, Jack.
Y me aferré a mi bata fría, mientras veía cómo se alejaba en el coche negro. Siempre acababa llegando el día. Había pasado aquí una escueta temporada, bueno, siempre se hacía corto el estar a su lado. Ahora, el frío y su acogedora y larga noche se iban, con el, sin un punto de destino fijo. Se acabaron el vaho y el café caliente, los soles fríos de un Octubre que nos abrazaba sus cuatro meses, como cada año, y los abrazos en un Octubre que pasados meses te olvidan. “Suerte, Jack...”
El estaría a salvo, nosotros tal vez no tanto. El perfecto dúo que formábamos entre las sombras la Soledad y yo.

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