No se había iniciado en nada concreto
todavía, y por su semblante taciturno no creo que tuviera la más
ínfima intención de hacerlo. Miraba hacia ninguna parte con los ojos
entornados y el ceño fruncido, como con la sien vacía, la mente
ingrávida. Había llegado el momento de replantear lo ya ni
planteable, de dar otra vuelta a todo, y se había perdido en el
consigo mismo de sus utopías. “Ven,” decían algunos, “ven y
olvídate”. No comprendían hasta que punto estaba metido en el
hoyo. Para ellos era tan fácil... no eran capaces de imaginar que la
felicidad pudiera o pudiese estar tan poco al alcance de algunos,
cuando a ellos se les servía en bandeja de plata.
sábado, 17 de marzo de 2012
Spirits In The Material World (presque)
Había muerto hacía relativamente
poco; diez meses, once, doce años tal vez.Vagaba lánguido e inerte
por las estrechas calles de una moral decadente y mustia. Sus miradas
furtivas desnudaban los cimientos de las rompientes olas de un
martirio ciudadano latente, con la dicha de aquel que se había
planteado el ayudarlos a todos; sueños desmantelados por el con los
hilarantes repiqueteos de las campanas del desprecio de las sombras
de su entorno sonando de fondo y a contraviento.
jueves, 15 de marzo de 2012
Andar
Al final resulta que no vale cualquiera, y que tanto el
sentirse como el saberse querido no siempre son suficientes.
Unos negros demonios me están sumiendo en las tinieblas del
mal reprimido yo, y mis propios prejuicios me abruman.
El tenor no siempre será el rey, el rey del temor; del temor
a lo real, a realizar lo evidente: un presente demasiado duro y áspero que se
llevará tus mejores intenciones para devolvértelas hechas jirones. El resquicio
de un mal arrancado pellejo, un miedo nuevo que se suma al viejo y un espejo
mal nacido que te mandará a de donde nunca has venido. Entonces la envidia
llegará y se llevará tu ira y su maldad, porque a nadie le importa en realidad.
Su mirada volaba al son de las palabras que no salieron nunca
del limbo de las conversaciones, soñando con un minuto de inmerecida gloria
pero con un infundado miedo. Apagaba su sed de vida con unas cantidades
desmesuradas de realidad comprimida, y huía de toda mano amiga y de toda
posibilidad de ayuda ofrecida.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)