jueves, 7 de abril de 2011

Y 500 noches.

No sé muy bien como empezar esto. Nunca sé realmente como empezar nada (y terminar menos, vaya). Pensé que al sentarme (recostarme, en realidad) aquí delante, las palabras saldrían solas.
Pero no salen. Creo que tengo un problema muy gordo. Simplemente felicidades.
Y lo siento si no recibes más que dos palabras ''bonitas'' de mi parte. Sé que lo necesitas, últimamente, y que seguiré sin leer tus cartas hasta que algún día mi divina inspiración llame a la puerta.
No sabría que decir si me cruzara contigo por la calle (cosa tan improbable como frustrante, a la par que IMPOSIBLE), solo sé que sería la persona más feliz del mundo sabiendo que estás bien, que no lloras, y que algo si que te ha hecho efecto estar tanto tiempo sin los ruedines de atrás.
Tal vez solo sea eso. Has de aprender a ser un niño grande y dejar a un lado las preocupaciones: ¡PREOCUPACIONES FUERA! No hacen más que estorbar, como las moscas o los anuncios de compresas. Así que luce tu mejor sonrisa, recoge tu autoestima, y espolvoréate los ánimos que tanto tiempo llevamos mandándote (si no escritos, al menos sentidos) desde aquí, y corre a soplar las velas. 
Cada día es especial, sobre todo si celebras tener algo que celebrar. Celebra que te quiero, te quiero, te quiero y te querré siempre.

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