lunes, 24 de diciembre de 2012

Lul mode

Seis horas de nuestras manos intentando llegar al suelo mucho antes de dentro de seis horas. Las primeras veces que dijimos que sería la última antes de la falsicicación moral. Veamos, piedras en el camino un lunes a las cuatro, vómito en las escaleras un martes a las ocho.
Originalidad metafísica, eres grande, desacostumbras las manchas y trenzas. No podemos hacer más, hola, quiero decir, volar sin referirse a nada en concreto y mucho menos a los orígenes y causas. Quieres dejarte crecer el pelo, contacto basura, un coche rojo, que te paguen una mierda, tener un jefe en el que cagarte... yo digo salid a la calle y dejar de hundiros en vuestra propia melancolía. Vengo de trabajar tan temprano que nadie más que yo podría llegar a saber que existo. Y puede que ni eso. El sol me da tan en la cara que sólo puedo sacarme las gafas y mirar al centro de esa luz. No siento. Todo es blanco. Entonces pasa un camión al que no veo. Y ahí muero, en plena calada.

Afonía

Sinfonías colindantes que te incitan a devorar letras, letras devorantes a las que nadie intenta siquiera controlar. Poder volar por encima de nuestras posibilidades sin pensar en lo larga y dolorosa que será la caída, sin imaginar la resaca que tendremos mañana.
Has dicho "a la mierda", ¿no?
Taparte con una manta y desaparecer, envolverte en cualquier foco de calor y no volver a salir hasta que hayan muerto todos. Descubrir que también se puede estar solo solísimo en el mundo en un plano meramente físico. Querer saber lo que se siente. Girarte a indagar entre las escasas luces, gritarle a las sombras para que dejen de seguirte, perderte en la noche en la que nadie es nombrado, donde tu locura y tu demencia sólo son el arco que cede el turno de palabra a una inminente catarsis. Verborrea. Citas textuales. Manos sudorosas. Temblores. Do, re, mi, fa.

martes, 11 de diciembre de 2012

Incoherexo

Dais muchísima más importancia a las cosas de la que tiene. Queréis elegir un cubierto que os sea más cómodo, una comida que sepa mejor, una tele más grande, y el perfume más pretencioso del catálogo. Os centrais en centraros y dejáis de lado los hechos, lo tangible, por disfrutar del mero concepto. Es casi tan banal como corruptas vuetras éticas. Sois los hijos de una revolución violada por el capitalismo y por la envidia, por la eterna plegaria de la razón para no ser doblegada por la lujuria. Y esas estúpidas conversaciones vacías, esas discusiones por cosas por las que ni yo, Mrs. Amante de las Discusiones y los Argumentos, me esforzaría en mantener. Las cosas tienen muchísima menos importancia de la que vosotros le dais, gastando el tiempo que os queda. Malgastándolo sin daros cuenta.
Nosotros vivimos en el hoyo del vicio, pero vemos la salida. Otra cosa es que nos movamos hacia ella o no. Sabemos exactamente todo lo que hacemos mal, y lo que deberíamos hacer para solucionarlo. Y, aun así, aquí estamos, rompiendo nuestras promesas contra el bordillo.

Disfrutad un poco de la vida, cambiad de emisora y bailad algo de Queen en la cocina en vez de escuchar las noticias. Cortad con el puto mundo real; está claro que no es por él, es por ti, no te sigue el ritmo. Escribid sentados en un banco aunque vuestra piel empiece a hervir. Pasead bajo el gran pudoroso cielo. Enfadaos con el mundo y gritad "¡Que le jodan al espejo hoy! Voy a ser yo. Voy a entonar mis odas y a bailar bajo la lluvia de miradas incomprensibles. Voy a llorar cuando esté contento y a reír cuando esté triste. Solo necesito sentir el viento en el pelo y el mortecino frio en mis desgastadas neuronas"

viernes, 7 de diciembre de 2012

Iridescent

Arrepentirse es de débiles.
No dejábamos de tener dieciséis años, quince tal vez, dieciocho si alguien preguntaba. No dejábamos de bailar aunque los tacones nos abrieran llagas. No dejamos que nos afectara lo que nos dijeran, siempre con una falsísima y pintada sonrisa en los labios. Seguíamos disfrutando con largas caladas de Pink Floyd o Depeche Mode cuando nadie miraba, fuimos adictos al café y nos propusimos dejar de fumar cientos de veces. Hundiéndonos un poco más en la miseria tras cada carcajada.
Arrepentirse es de maduros.
Sólo cuando eres consciente puedes sentir remordimientos, y, creeme, si ya eres consciente, es que te has perdido la parte más importante de la vida. La locura es inocua. No debes tener miedo.
Arrepentirse no es para mí.
Siempre buscando el sentirlo todo, cada rozadura que te levanta la piel, cada puñalada que te asestan sus besos, cada gota de lluvia deslizándose por tus mejillas. Vivir siempre elevado al máximo exponente, teniendo siempre un hilo de donde tirar y mil anécdotas que contar.

Y nosotros brillamos más que tú.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Breaking

Sucumbimos. No mirábamos el abismo ni desde abajo tras haber caído inconscientes. Adiós a los problemas con el abismo. Distrajimos a la muerte con música alta y caladas largas. Gritamos a la luna, nos burlamos de ella por brillar con menos fuerza que nosotros. Habíamos olvidado el querer respirar humo. Nosotros éramos el humo. Más nocivos que el dolor. Más negros que nuestros pulmones.

Tuvimos que elegir entre rompernos o la muerte. Elegimos la muerte y aquí estamos.