lunes, 24 de diciembre de 2012

Afonía

Sinfonías colindantes que te incitan a devorar letras, letras devorantes a las que nadie intenta siquiera controlar. Poder volar por encima de nuestras posibilidades sin pensar en lo larga y dolorosa que será la caída, sin imaginar la resaca que tendremos mañana.
Has dicho "a la mierda", ¿no?
Taparte con una manta y desaparecer, envolverte en cualquier foco de calor y no volver a salir hasta que hayan muerto todos. Descubrir que también se puede estar solo solísimo en el mundo en un plano meramente físico. Querer saber lo que se siente. Girarte a indagar entre las escasas luces, gritarle a las sombras para que dejen de seguirte, perderte en la noche en la que nadie es nombrado, donde tu locura y tu demencia sólo son el arco que cede el turno de palabra a una inminente catarsis. Verborrea. Citas textuales. Manos sudorosas. Temblores. Do, re, mi, fa.

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