martes, 11 de diciembre de 2012

Incoherexo

Dais muchísima más importancia a las cosas de la que tiene. Queréis elegir un cubierto que os sea más cómodo, una comida que sepa mejor, una tele más grande, y el perfume más pretencioso del catálogo. Os centrais en centraros y dejáis de lado los hechos, lo tangible, por disfrutar del mero concepto. Es casi tan banal como corruptas vuetras éticas. Sois los hijos de una revolución violada por el capitalismo y por la envidia, por la eterna plegaria de la razón para no ser doblegada por la lujuria. Y esas estúpidas conversaciones vacías, esas discusiones por cosas por las que ni yo, Mrs. Amante de las Discusiones y los Argumentos, me esforzaría en mantener. Las cosas tienen muchísima menos importancia de la que vosotros le dais, gastando el tiempo que os queda. Malgastándolo sin daros cuenta.
Nosotros vivimos en el hoyo del vicio, pero vemos la salida. Otra cosa es que nos movamos hacia ella o no. Sabemos exactamente todo lo que hacemos mal, y lo que deberíamos hacer para solucionarlo. Y, aun así, aquí estamos, rompiendo nuestras promesas contra el bordillo.

Disfrutad un poco de la vida, cambiad de emisora y bailad algo de Queen en la cocina en vez de escuchar las noticias. Cortad con el puto mundo real; está claro que no es por él, es por ti, no te sigue el ritmo. Escribid sentados en un banco aunque vuestra piel empiece a hervir. Pasead bajo el gran pudoroso cielo. Enfadaos con el mundo y gritad "¡Que le jodan al espejo hoy! Voy a ser yo. Voy a entonar mis odas y a bailar bajo la lluvia de miradas incomprensibles. Voy a llorar cuando esté contento y a reír cuando esté triste. Solo necesito sentir el viento en el pelo y el mortecino frio en mis desgastadas neuronas"

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