sábado, 10 de diciembre de 2011

And she won't be loved

Hubiese sido tan feliz domando una a una todas las hormigas que corren por mi piel cuando sonríes.
Tus palabras, tus susurros, me hablabas tan cerca de mi que podía sentirlo. Ahora sé de que color es el viento, tan dulce y hechizante que se escapa de tu boca, es el único que quiero respirar a partir de ahora. Mis alveolos me han dicho que les gustas. Sentía como la vida rebosaba dentro de ti, si te miraba fijamente podía distinguir cada sentimiento alforando y escondiéndose a modo de autoreflejo ultradefensivo. No hay manera de salir adelante de esta guisa, quizás pueda ir resolviendo tus misterios y secretos, emocionantes atrayentes absorbentes frustrantes desesperantes alentantes y deprimentes, entornando un poco los ojos para verte mejor y hablado más bajito para que tengas que acercarte otro poquito, otro ratito. A ti te gustan los chistes malos y a mi me gustan tus chistes malos, ¿quién ha dicho que no tengamos nada en común? ¿Dónde o en quién está el problema? Lo siento, pero, no he podido evitar reparar en esos puntos de sutura en la comisura izquierda del labio inferior. Bailan cuando te ríes. Lloran cuando pones esa sonrisa con la que pides disculpas. Oh, si, eres como un cachorrito. Se rien de ti cuando pones voz de enamorado, al hablar con ella. Puedo ver como saltan de un lado al otro, desternillándose, con sólo un "hola" fugaz seguido de unas "horas" de charla audaz. Aspira.

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