No
me gusta que la gente ande por mi habitación, ya que guarda
inefables secretos inescrutables.
Por
otra parte, mis ojos siempre me han delatado. Ellos dicen “eh,
mirad, soy pequeña y miope, y no he dormido gran cosa esta noche,
pero voy a sonreír hasta que me duela”
Tengo
pasatiempos extraños, como reñirme en verso o tirar globos desde un
doceavo piso.
Tampoco
suelo caer en la mítica filosofía básica barata, esto requiere
otro de mis explicamientos de mi afamada teoría sobre los días
grises y aquello de “gente=mierda”, pero no me alabéis todavía
ni me sigáis el juego. Os sumiré en mi amargura, no creo que os
apetezca. Mi amor por la raza humana roza lo hilarantemente
misántropo, así que que os jodan a todos, pero con mucho cariño.
Sois gente maravillosa.
Me
cuento mi maravilloso día de hoy (“¿Qué tal, cariño?; Bien, mi
amor”) en pocas y feas palabras a la hora de dormir, Hermi pone
caras raras ante mi brillante escasez de terrícola cordura. Me he
tragado de vuelta mis celos con recelo entre cambios y cambios e
infinitos cambios de clase y estado mental, en quelques horas. No
comprendo cómo alguien puede estar celoso de mi, y menos teniendo
una ínfima relación con Palote, pero los misterios misterios son y
los desenmisteriadores con los cojones suficientes han dado mi caso
por perdido. “Tus ojos me han dicho que no has pegado, en fin...
eso” Porque la gente es avispada, y sólo Annie Wilkes se creería
que las avispadas avispas africanas te sumen en el letargo. Yo me lo
creo, me toca amputar miembros inútiles, como piernas o narices.
Cuando me levanté había una nota en la cocina dedicada a mi que
decía “tu si que vales y no Rajoy, un beso guapa” y un corazón.
Lástima que no la viera, me habría alegrado la mañana, o al menos
parte de ella. Cuando cae la noche siempre tengo que sacar la caja de
costura a remendar tus palabras de la jornada. Se acaban cayendo
igual. Cenicienta era una belleza, menospreciada, yo soy
menospreciada a secas. ¡Y menos mal!
- Yo
eso no lo puedo hacer, al menos un poco más eres.
-Soy
un hobbit.
Silencio.
- Me
gusta ser un hobbit.
- Coño,
si tu eres un hobbit, entonces ¿yo qué soy?
-El
padre hobbit.
-Un
gnomo.
Desternillante.
Siempre me ha dado lástima Diógenes. Lo ponen verde, sólo por
restar importancia a las cosas materiales. El fue el verdadero padre
del comunismo. Coño, el y Lennin se lo deben estar pasando como
cabrones en el cielo de las ideas y los ideales, quien, por
desgracia, roza el overbooking. Todos están cayendo, en estos
tiempos locos que corren; espero que se vayan cumpliendo poquito a
poquito. Antes, con los pocos que expresaban sus ideas ardía en
deseos la marabunta de cumplir esos sueños. Ahora, por mucha
marabunta que sea, los pocos que importan a los ojos de la sociedad
están comiendo el culo a los que les pagan los balnearios y el
servicio de habitaciones. Vergüenza debería de darles, aunque así
no sea. De todas formas, aquí habéis vuelto a la edad media,
prácticamente. Como siempre, España está por detrás y cuando unos
avanzan de siglo vosotros os hundís más en el anterior. Yo lo
siento, pero reniego de todo lo que me ata aquí, de todo lo malo,
que no es poco pero me sirve. Aquí os dejo con vuestra gran cagada,
aprovechadla. Seguro que es buena para el cutis
Y
tras esta diatriba pueril que no viene a cuento, en la que
seguramente haya dicho diletantes burradas irremediables, he de
aclarar, amor mío, que no hace falta ser un romántico para ver que
más allá de los cuatros y medios en historia hay un mundo de
belleza y dulzura que puede ser tuya por el módico precio de una
sonrisa de vez en cuando, en la que no necesitarás tus tristes “has”
ni la palabra cabrón/a/es/as. Podría echarte una mano si quieres a
ser igual de malo que yo en todo lo que quieras. Pero sonríe, que
para bitters es better que me quede con todas las plazas. Además,
traigo noticias recién salidas de la boca de algún chiflado
caliente. No me engañas, sé que te encantan...
tu no eres un hobbit
ResponderEliminarDiscrepo, en un universo para lelos creo que me llaman Bilbo.
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