- Vale, pero no hace falta que llores.
+ En serio? Que no llore? Acaso te parece que esté llorando? Poco sabes tú de mi. Piensas de veras que me puede importar lo que me digan tres amargadas que no me conocen en absoluto? Claro, como vosotras sois tan listas, tan guapas, y taaan expertas, verdad? Y por eso tenéis un buen trabajo, un buen coche, unos buenos hijos, una buena casa, una buena pareja... dios, no sabéis como os envidio, eh! Y, si. También tenéis razón en eso. Debería hacer como mi hermano, que es tan bueno! Que no se pasa el día tirado esperando a que se lo hagan todo, o en la calle con sus amigos! Hace la vajilla, limpia su habitación, baja a la perra, saca buenas notas, hace siempre lo que le mandan... No. Yo, en mi casa, simplemente, me levanto una hora antes que todos, hago la cama, preparo la mochila, me ducho, me visto, bajo a la perra, me tomo el café, y le dejo el desayuno preparado a mi hermano. Después, paso seis horas aguantando a una pandilla de gilipollas para llegar a mi casa y que no haya nadie, bajar a la perra, poner la mesa, calentar la comida, recoger la cocina si hay tiempo, y esperar que todo esté al agrado de los ''señoritos'' cuando lleguen. Dependiendo de la mañana de cada uno, sin importar la mía, tengo que aguantar más o menos gritos. Después de comer, tengo que reñir un poco al 'niño' para que tome la real iniciativa de recoger, o por lo menos levantar su cómodo culo del asiento recibiendo un no por respuesta y más gritos de la 'señora' al son de un: - Para eso ya tiene una madre!, y, acto seguido, hacerlo yo y lavar lo recogido. Después, tengo la opción de irme a estudiar, bajar a la perra, o quedarme viendo la tele con un murmullo de fondo que me repita una y otra vez 'eres una vaga, estás todo el dia tirada, nunca haces nada', emanado del comprimido diafragma de mi madre, estendida en toda su largura en el sofá. De las tres, suelo coger un poco de cada. Después, hago los deberes y espero a que se vallan para poder leer en el salón y/o estar en el ordenador. Después, espero a que mi hermano llegue de sus actividades o reuniones de amigos con la merienda preparada, y me voy a la habitación a escuchar música, o a estudiar. Después, ya por la noche, la marquesa llega de trabajar, exhausta, riñendo por algo que no encuentre a su agrado, que siempre hay algo. Y ahí es cuando pongo la mesa para dos, y me refugio en mi camita, habitualmente fría. Y, claro, unas horas después, a volver a empezar.
Pobres, es que deben de estar, agotados!
Sigues pensando que lloro?
- Pues si, porque siempre estás montando el numerito de que tu lo haces todo, pero nunca nunca haces nada. Estás todo el día tirada, y lo sabes perfectamente.
+ Si te digo la verdad, no, no lo sé. En cambio, tu, que ni eres mi madre ni eres nada, lo sabes perfecamente, verdad?

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