El mundo, está hecho para amar. Esta es a la conclusión a la que he llegado tras muchas horas dedicadas a cavilar y cavilar. Debemos amarnos a nosotros mismos, a nuestro cuerpo, a nuestra forma de ser. Debemos amar nuestro trabajo, o lo que puñetas hayamos decidido hacer de nuestra vida. Debemos amarnos entre nosotros, al prójimo, a los mayores, a los pequeños, y a la vecina del quinto. Y necesitamos a alguien ahí, a alguien en quien poder delegar cuando lo sea necesario. A alguien que nos controle las retaguardias. Que nos espere despiertos. Que no nos deje marchar. Que nos quiera tal, y como somos. Y todos nos imaginamos una vida, con mujer, perro, dos hijos, un mercedes, y una casa con una valla blanca. Necesitamos tener algo a lo que aspirar. Algo a lo que aferrarnos. Sino, para qué todo esto?

No hay comentarios:
Publicar un comentario