viernes, 28 de enero de 2011

Bleuh, ¡blood!

Mentiría si dijese que me gustan los finales.
Me encantan, ¡me encantan!
Los odio, un poco como todo, pero es algo inevitable. Inevitable, y, algunas veces... irremediablemente necesario.

Pero, ¿cuales preferir? Es decir, ¿cuales son menos peores?
Está claro. ¡Más que claro!
Los menos peores finales son los apoteósicos.
Y me refiero a los buenos finales apoteósicos.
En los que mueren todos, sin excepciones, o en los que terminan con un buen solo de guitarra.
¿Van a morir igual, no? Mejor si es de una manera...¿sangionolenta?



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