lunes, 10 de enero de 2011

Todo el mundo miente.

No hace falta ser una jodida lumbrera para darse cuenta. Nos mentimos los unos a los otros, y a nosotros mismos. Nadie se muestra al mundo tal y como es. Al menos, no completamente, ya sea en su casa, en la calle o en clase.
Nadie va por ahí diciendo ''¡Oh, dios, que desgraciado soy!'', a no ser que todo acabe de explotarle en la mismísima cara. En cuyo caso, no creo que valla por ahí más que para ir a emborracharse, o a alguna azotea.
Todos buscamos ahogar las penas, sea de la manera que sea. Bebiendo, fumando, o pagándolo con la gente que más nos quiere. O no. Es relativo, tooodo es muy relativo.
Puede que algunos sólo lleguemos a casa con la moral hundida, pasemos con una graan sonrisa, y nos encerremos en una habitación con un bolígrafo, un papel, y quizás algo de música.
Puede que no todos lo veamos de la misma manera. O puede que en el fondo, todo se base en unos sencillos principios morales que no nos dejan sobrepasar un punto. Viva la vida, que os jodan a todos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario