Ya estoy harta, si. Y, no, no me callo, no seré más una jodida cobarde, aunque 'deje de serlo' escondida detrás de este blog. Si, ya lo sé, lo sabemos todos. La hipocresía, que rige nuestras mentes. Pero, no. No os levantaré la voz, no os gritaré, no os meteré dos hostias (y no será por falta de ganas, la verdad). No. No, y punto. No pienso daros esa tan enorme satisfacción. Me limitaré a giraros la cabeza cuando no vaya conmigo la cosa, o a reíros las gracias cuando sepa que me estáis mirando. Si, lo sé, acabo de decir que, y cito textualmente, 'no seré más una jodida cobarde'. Pero, la verdad, es que no me importa contradecirme. Aunque sea cada dos palabras. ¿Cómo no hacerlo? ¿Cómo saber qué decir? Báh. Nadie sabe. Y nadie hace nada por remediarlo. Quiero que os den por el culo, ¿si?. Porque, seguiré jurando siempre que no me importáis lo más mínimo, aunque sea algo que me queme por dentro. Así que, ahí va, otra vez más: NO ME IMPORTÁIS. Nada. Ni vosotras, ni vuestras putas falsedades. Si, es cierto. Demasiado. Daría todo, todo lo que tengo, que no es mucho, por formar parte de... ¿cómo llamarlo? de ese, ALGO tan falso que tenéis entre vosotras, tan impersonal, tan asqueroso. Pero, no. No me importáis. No me importan vuestras absurdas maneras de pensar, vuestras estúpidas canciones мAaazo resнυℓoηAs y vuestras asquerosas maneras de ver la vida, toda maravillosa. Y no me importa si tengo una mancha en la sudadera, o un roto en el pantalón, ni si peso más que vosotras, ni si... ¡joder, nada de lo que penséis me importa! Es todo... demasiado... está todo demasiado podrido como para darle más importancia de la que se merece, cosa que hago y repito una, otra, otra, y otra vez más.
Y, si, sido divagando sumida en mis delirios, pero, ¿qué más me queda?

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