domingo, 9 de enero de 2011

Buscaba algo a lo que aferrarme y te encontré a ti.

Quizás sólo sea la pobre niña perdida que se sentaba en una esquina por no conocer a nadie. Es sólo una forma de ver la vida, quizás de las peores, o quizás lo peor seas tu.
Nunca he cumplido lo que me he propuesto, así que deja de ponerte metas muy altas o acabarás por los suelos, entre lodo y lágrimas. Ya no escribo, ya no escribo como antes. Ya no leo, con esa manera de absorber las palabras hasta dejarlas exentas de todo significado. Ya no vivo como antes. Nada es igual que hace, pongamos... ¿cuatro años?
No, nada es igual.
No lo sé, podría decirse que me harté de todo aquello.  Podría decirse que todo aquello se hartó de mi.
Ahora ya no vivo, he descubierto que estoy aquí por estar, desde hace mucho, mucho tiempo. Y agradezco al tiempo, que me ha enseñado todo lo que sé. Todo lo poco que sé, o, al menos, sabía.
Sé que lo que empieza, acaba; que los sueños no se cumplen, que soy demasiada madura para la vida y demasiado niña para el mundo... todo lo que sé, llenaría enciclopedias. Pero, como toda buena enciclopedia, no sale de la estantería a no ser que sea extrictamente necesario.
Sé que si estudiase la mitad del tiempo que alguna alumna de mi madre, tendría 94752897 carreras.
Pero, estudiar es ponerse, y ponerse es cuestión de voluntad, y eso es una cosa que desconozco.
Prefiero dormir y soñar, escribir y evadirme, o escuchar música y sumirme en mis más profundos pensamientos.
Todo es una mierda, que os den a todos, ojalá Justin Bieber se muera, y con el sus fans. Y así muramos todos entre un mar de cadáveres.


Hey, vosotros, sí, vosotros. ¡QUE OS JODAN!

No hay comentarios:

Publicar un comentario