Es como una operación a corazón abierto.
Te levantas sabiendo que tendrás que enfrentarte a miradas y susurros que te volverán a recordar los pequeños errores que cometiste una tarde que estabas un poco harta de todo.
Me miras y susurras.
Me miras y suspiras.
Me miras resignado y apartas la mirada a un lado.
Crees tener razón.
Podría contarte un secreto: NO TE QUIERO.
Pero no te importaría.
Te basas en lo que te han dicho. En el bocaboca. En lo que has mal deducido.
¡CORRE!
Vuelve a casa corriendo con algo rápido sonando en el iPod.
No hay tiempo.
Me cansas demasiado.
Podría contarte otro secreto: NO ME DAS IGUAL.
Porque me pones nerviosa.
Porque no eres el único que se equivoca.
NO, NO LO ERES.
Y así pasan los días.
Corre, corre, corre... ¡Aquí no se te ha perdido nada!
Vuelvo a hacerlo mal.
Vueeeeeeeeeeeelvo a equivocarme.
¿Lo haré bien algún día?
Quien sabe.
Y llega la parte buena.
Hoy no lo he hecho bien.
¿Lo haré bien algún día?
Quien sabe.
Estoy a punto de llegar y no hay prácticamente nadie.
Cinco minutos.
CINCO MINUTOS.
No hay nadie más, tengo la calle para mi sola.
No lo estoy haciendo bien.
¿Lo haré bien algún día?
Quien sabe.
Va a terminar la mejor parte.
Me contengo el air guitar.
He llegado sin hacerlo bien.
Vuelvo a pensar en ti. Con el cariño de quien sabe que se perdona a los inocentes.
Simplemente no sabes.
No podría decirte.
No lo haría bien.
¿Lo haré bien algún día?
Quien sabe.
Se acaba, solo te pediré un favor: elévalo al 98738976107.
No hay comentarios:
Publicar un comentario