viernes, 21 de enero de 2011

Lucy in the Sky with Diamonds.

Y la maravillosa bacteria entró en su cuerpo, invadiendo parte de su sistema nervioso.
Habían luchado tanto para llegar hasta allí... y ahí estaban. En la cima de un monte de groupies llorosas de pezones marcados.
Pensó,  
  - ¿Qué diría mi madre?
  - Está muerta.
  - ¿Y mi padre?
  - Mi padre...
Recordó lo que le había pasado hacía no mucho. Pensó en aquel marinerito que pensó que volver a tiempo estaría bien. Pero no era a tiempo. Nunca lo había sido. Ya llegaba tarde por el hecho de dejar una familia en tierra sin el menor remordimiento. 
  - Dame más. No quiero recordar.
Sintió que su cuerpo explotaba. No miraba a alrededor; miraba para dentro. Veía a tía Mimi repitiéndole que bajara aquel estruendoso rythm'n'blues. Pensó que era lo mejor, aunque se equivocaba. Se dio cuenta de que estaba mirando para atrás, de nuevo.
  - Dame más. No quiero recordar.
Recordó aquella tarde en la que decidió cambiar algunos discos recién descargados del barco por cuatro perras. Recordó lo que su vida había cambiado en apenas... ¿10, 20 años?
Recordó a aquel maldito conductor nacido de un pacto entre dios y el diablo.
  - Dame más. No quiero recordar.
Dejó de pensar por un momento. Veía lucecitas de colores aquí, y allá. No quería que acabara ese momento.
  - Chicos, os quiero. Oh, dios, ¡os quiero tanto! No quiero que este momento termine nunca.
  - Es cierto. Deberíamos intentar inmortalizar este momento.
  - George... puntea conmigo, ¿quieres?

No hay comentarios:

Publicar un comentario