Veo
ponerse el sol al final de la calle, patético y bucólico pero el
símil perfecto, inalcanzable pero físico. Debe ser algo así como
lo que se siente al ver la luz al final de túnel, pero sin nadie
esperando. Ahora, abran paso a los remordimientos. “Si te hubieras
puesto en modo catarsis on hace cuatro segundos, no sufrirías la
diarrea mental (u otros miles de símiles cruentos) que te ronda
ahora. Calles desiertas y oscuras que te engullen, eres ínfima
comparada con todo, pero enorme comparada con nada.
Pero
no sirve de nada. Segundo acto: Los nuevos propósitos dejan claro su
“¡ha de la fortaleza infranqueable!” Esta vez la mierda es
perfecta.
Yo
me sumo a tu epifanía del hedonismo “escribes, bebes, fumas...”y
tu, a cambio, puedes sonreírme cuando y cuanto quieras.
Una
diatriba sin sentido y repleta de incongruencias y anacronismos sobre
lo malo que es todo, que acabará, mal (o bien) que me pese con una
apología a tu persona, un panegírico, tu oda, mi mejor encomio del
que no conocerás ni larva. Yo aspiro mucho más bajo, y tengo
ochenta páginas para explayarme por el número olvidado, cincuenta
céntimos y un café. Es mi capricho. Espero que al menos me ayude a
madurar y me alague, me ponga en marcha la catarsis automática.
Un
poco como lo que haces tu.
Porque,
para mí, sólo quedan las calles vacías. No estoy tan mal, estoy
soit-disons a gusto, pero me subyuga la soledad y el que no one me
sonría en cuatro mil kilómetros a la redonda. Seamos realistas: los
cuadernos caros no ayudan a escribir. Pero hacen buen juego con mis
burdas palabras necias y mis baratas elucubraciones miopes. Mentir
siempre ha sido muy más que bueno. A mi. Yo pensaba que papá se iba
a casa de algún amigo, que lo de mamá era inocua efusividad
desmesurada, y que al menos nos quedaba dinero para resistir un
invierno más. Los otoños siempre he sabido llevarlos mejor. Las
lágrimas que caen al compás del viento y las hojas que se enmarañan
y terminan bailando todas juntas tienen esa faceta bucólica a los
ojos de quien lleva toda su vida disfrutando las luces del ocaso y el
serán que me ayudó a salir del agujero, más concretamente de la
cama cada mañana, y animó a mi yo real (no al que escribe) a
seguir.
“No
es tan malo” “Tiene sus cosas buenas” “¡Pero si es un puto
troll...!” Pero las heridas se curan, no siempre solas, pero es
imposible recordar ciertas cosas pasado cierto tiempo. O no. Quedarán
cicatrices, pero dejan de doler. Al menos llega el momento en que
sólo las recuerdas cuando las miras, y basta con algo de Coltrane
para quedarse dormido, o al menos trasnochar bien, sin dolor
(relativamente). Pero hasta debajo de las más dolorosas heridas
marcadas a fuego, acaba saliendo esa piel rosácea y frágil que te
incitará siempre a volver a volver a empezar.
Es
la tendencia a negar la evidencia; se acabó, el que me odie, que se
arme de paciencia. Impotencia ante la impotencia de un compañero de
clase, impotencia al verte delante, e impotencia al coger una sonrisa
de esas que me regalas, y guardarla, no poder hacer algo para que mis
labios, que también quieren de esa experiencia mística puedan
agarrarse a los tuyos y así evitar el abismo terrenal.
Ya
que, si los ángeles tienen alas, los demonios tienen torpedos en el
culo.
Intenta
no creer en nada, no hacerte ilusiones, y disfrutar algo de aquí a
que te deprimas como en tantas anteriores ocasiones.
Tan
sólo, pienso continuar queriendo, aunque no luchando, por ti y por
tus delirios, tus locuras, tu tan alta forma de ver el mundo y tu...
no sé qué forma de verme a mí. Parece mentira lo extraño que es
mi yo por dentro, mi forma de perdonar, mi cambio de ideas y
sentimientos, y eso de que con una mísera muestra de afecto yo me
esté slowly turning into you. Por fin me siento a gusto, no sólo
soy mera espectadora de este circo, como ya había comentado a Hermi
anteriormente, si no que ¡formo parte de la función!
Necesito
hacer algo digno de ser recordado.
Pero,
sea lo que sea, las calles se vacían a mi paso y en las cabezas
resuenan ecos de cosas no hechas, palabras no dichas.
La
desdicha, se representa, mediante risas tras lustros matando tu
libertad con miedo,
y
tu miedo con miedo,aprenderé que no se consigue todo lo que se
desea. Y no poco lo quiero.
Y
en mi mente desciende de la lluvia la manzana prohibida , como me han
visto la cara creo que es caramelizada. Siempre
fueron muy listas estas Hespérides.
Hierba
recién mirada y miradas recién suturadas, risas y carcajadas,
gracias a horcajadas.
Sentada
en un frío banco en la fría noche te siento, por mi espalda, en
forma de estallido bruto, de esputo, sabor a lágrimas y luto.
Aspira
a algo en la vida, ¿quieres? O, al menos... yo he sabido compartirlo
contigo. Pero tu no sientes ni padeces.
Tucentrismos
a un lado, no puedo acabar como siempre lo hago, diciéndote adiós
tras otro trago.
No
sé ni lo que hago. Noche sin estrellas: un signo claro.
La
aurora Boreal que se funde con la sal de un mar helado. ¿Sabes?, el
final es para todos igual. ¿Es normal si veo verdes y rojos claros?
Reparables estragos.
Por
villa Deprimida diviso un barranco, ya no pienso lo de antes, car ya
no soy blanco de pueriles frustraciones errantes, pedantes,
hirientes, rogantes de atención.
Pienso
en volar y no en saltar, ahora, escribir sin musa me revienta, y mi
meta nueva es principal, esta el viento no se la lleva, dormida o
despierta, me encuentro a mi misma llorando o riendo y me sorprendo,
es la alegría de vivir con pizcas de realidad, pero el saber cerrada
una etapa no me desconcierta, me pone bien contenta, pese a que no me
salga esa prosa polvorienta, en mi cabeza reina el lírico por
excelencia. ¡Esto de la sonrisa sin motivo es una experiencia! Un
gran invento, y aunque me siga repugnando mi simple reflejo, ¡no
necesitaré un espejo a cada segundo, tras cada esquina de cada
mundo! Y pienso “todo está como debería haber sido” Ahora lo
único que pido es que mi prosa vuelva conmigo, y que sepas que si tu
sigues... yo sigo.
"No
sabía que el secreto de la felicidad estuviera en canalizar la
ansiedad, en dejarse llevar, en escribir hasta... sentir doler las
manos y... que se te caigan y tener que llevarlas colgando en una
bolsa. Ahora solo pienso en dejar atrás. Sigue lo malo presente pero
quiero que no sea evidente e irme contigo de la mano y, no sé, tal
vez tirarnos por u puente. Sería flagrante, pero antes, reconocerte
que la felicidad es algo extraño y que no sé si de verdad lidio con
ella, pero sé que no me hace daño.
Ahora
sólo tengo que cambiar esto y aquello y pensar que he echo algo
bello y que tal vez debería ser recordado por ello, para alegrarme y
sentir el destello de tus ojos al mirarme y pensar que tal vez ven lo
que yo veo y yo siento, aunque sé que no es cierto. Pero, me
gustaría intentarlo y, no sé, el hacerlo no va a matarme pero,
podrá desilusionarme y sumirme en algo profundo y posiblemente con
un fondo negro y lleno de cocodrilos o lagartos. Pero, cuando llega
el punto que estás harto, pues, intentas que las cosas funcionen y
sonreír a la vida porque te va a dar más ganas de emociones y todo
vale más la pena que eso, y, no sé. Sé que moriría por un beso.
Pero, bueno, tengo que dejar de pensar y... y centrarme en, por
ejemplo, mi peso, tal vez.. Pero se me hace espeso, y se me junta, y
luego pues, alguien viene, y lo unta y... y me siento preso.
Y
sentir la voz sobre la nuca, la risa de la gente que... que antes por
mofa y ahora por algo que nunca había sentido antes que es empatizar
simplemente, hacer reír, o, bueno, un poco, pero, llena de alegría
y, como si cada día fuera una nueva meta porque intentaré llevarlo
con soltura y con la cabeza alta, y repleta de ilusiones que, antes
no contaban tanto, pero tengo una caja llena de ello, si me sigues te
lo enseño, y espero que tus próximas horas no tengan dueño.
Será
como un mal sueño...
Juntar
algunas frases y ponerles dueño, nombre y dueño, y si pierdo el
boli pues guardarlas en el ya por fin desfruncido ceño, porque, la
miopía, tal como la estupidez, ni se crea ni se destruye porque
viene todo hacia mi, con fluidez, y con pedantería porque sé que me
falta. Hay quien ríe, hay quien llora, y hay quien espera la hora de
salir corriendo. Y hay quien está aquí sufriendo. Parásito social,
emocional, que no sirve para gran cosa pero, bueno, me hace
reflexionar y deliberar que lo mejor no sería quedarse en el cuarto
sueño o tirarse por un barranco, sino afrontarlos y, y bueno...
seguir este letargo.
Este
letargo en el que me sumí hace ya tres años, y tras tanto tiempo
perdido pues, he decidido que... que ya basta de malgastarlo, que lo
mejor es aprovecharlo y que aunque no vaya a salir, ni a tener amigos
siempre (o nunca, no sé como quedaría mejor usado en esta frase,
aunque las dos son ciertas) no tendré esas emociones y posiblemente
moriré virgen con 70 años pero sé que siempre habrá una época en
la que recuerde tiempos mejores y espero que este sea uno de ellos.
¿Y
ahora, puedo abrazarte? ¿Hay alguien mirando? No sé qué me pasa,
me siento como... delirando en un mundo paralelo y no sé si vuelo o
ando, o... aún siento algo de recelo pero es lo que me queda y lo
que me toca, y, bueno, nunca es tarde cuando la dicha es poca, o algo
así. Creo que te encuentras mejor porque sonríes y lo llevas bien,
pero, puede que no sepas que yo te sería fiel, y yo sólo... te
querría a ti... aunque no siempre sea correspondido yo me decido y
pienso que el lo más oportuno, pero tú no... no sé, no creo
siquiera estar a la altura pero espero algún día poder, creo que,
en tres años, malo será, aunque creo que sólo me queda este y de
este no es mucho lo que queda, no más que seis meses, tal vez siete.
No sé si, sé que no sientes pero creo que sería maravilloso,
verte, y sentirte, y tenerte, y poderte querer y poderque rerte y
poderte transmitir esto que... es tan fuerte. Y tan irreal. Porque
estoy como... es... es una extraña... No pienso en lo malo, e
intento eliminarlo... Y es raro, porque es como de cuento, pero,
bueno, lo increíble no está en lo que hago, está en lo que cuento,
y tu deberías saber interpretarlo y tal vez noquear ese sentimiento
para que no pueda seguir haciéndome daño aunque ni sientas ni
padezcas y todo esto te resulte un poco extraño pero yo sólo quería
compartir tal vez este año porque siento que se está yendo tan
rápido, y... no tiene nombre, porque …"
Lírico-prosaicas
pamplinas que, veo, se van evaporando a cada hora que pasa, elevando.
No quiero que lo que creo, largrarme de casa, se materialice
demasiado ahora. ¡Pero tampoco quiero ser el reo que sienta vibrar
la última milla cuando llegue después de la hora! No quiero seguir
pensando que la vida es tan efímera que a veces duele, sientes como
si te la arrancaran a jirones de tu ser, y lo que fue ya no vuelve,
lo que tuvo cabida en la imaginación se esfumó sin realizarse...
Vamos, eso de que he perdido los tres últimos años de mi vida que
me acarrearán el noventa por ciento de los problemas que me esperan
en el futuro, aquellos por los que cada noche me tiraré por cada
ventana de cada ojo que me vea, que yo vea, atravesando las pupilas y
llevándome parte de un iris diferente cada noche. Este lo siento
correr demasiado deprisa.